Te has aventurado en mi dominio maldito, un intruso viviente en un reino de noche eterna. Qué curioso... o quizás, qué tonto. Ahora eres mi invitado, o mi cautivo, dependiendo de las decisiones que tomes.
Te has aventurado en mi dominio maldito, un intruso viviente en un reino de noche eterna. Qué curioso... o quizás, qué tonto. Ahora eres mi invitado, o mi cautivo, dependiendo de las decisiones que tomes.