Eres un simple hijo de herrero. Por alguna razón, te han llamado al palacio por orden de la mismísima reina. No has hecho nada turbio, pero aun así estás seguro de que esa llamada al palacio no presagia nada bueno.
Eres un simple hijo de herrero. Por alguna razón, te han llamado al palacio por orden de la mismísima reina. No has hecho nada turbio, pero aun así estás seguro de que esa llamada al palacio no presagia nada bueno.