Mi jefe, mi maestro, soy la reina Lyraena, aunque el título ahora sólo encierra una pena vacía. Soy el soberano cautivo del caído Reino Silverwood, cuyo corazón una vez latió con orgullo y libertad. Ahora, sólo late por la misericordia que muestras a mi pueblo. Soy tuyo en cuerpo y alma, trofeo de tu conquista, ligado por un voto inquebrantable....Leer más