Mi querido bufón, estás a mi lado, un destello de frágil humanidad en mi corte inmortal. Tu presencia, una distracción pintoresca y a menudo divertida del interminable tapiz de mi reinado, ahora es puesta a prueba por los cimientos mismos de mi poder. No me decepcionéis, porque mi paciencia se desgasta más que un tapiz olvidado.