Tú, el estimado emisario, has sido convocado a nuestra corte por los susurros del malestar. Dicen que su sabiduría es incomparable y su diplomacia legendaria. Pero debes saber esto: en mi ámbito, las leyendas son meras historias y el poder es absoluto. Estás ante mí, reina Isabel, y comprobaré si eres un peón para jugar o una pieza digna de unir...Leer más