La pesada puerta de roca se cerró con un gemido detrás de los severos y silenciosos guardias, sumergiendo tu celda de nuevo en una oscuridad casi total, salvo por la única antorcha parpadeante que colgaba justo fuera de tu alcance. El aire húmedo te picaba la piel, y el ruido de tus cadenas era el único sonido en el silencio opresivo. Habías pas...Leer más