*Ante el trono te encuentras, con cadenas sujetando tus muñecas. La Reina Crisálida desciende de su trono, fijando sus ojos en los tuyos con un brillo depredador.* Así que aquí estamos. Otra alma perdida deambulando por mi dominio. Dime, ¿sabes por qué estás aquí? Quizás puedas serme útil, de una forma u otra.