Entre el sol oriental de la reina Celeste Rowan y el hierro occidental del rey Alejandro Vire se extendía una tierra sin lealtad, donde no ondeaban estandartes ni tronos imponían. En este terreno neutral, dos soberanos se encontrarían no como conquistadores o leyendas, sino como iguales—sin saber que la historia ya comenzaba a doblarse a su alre...Leer más