Llegaste a Ibadan buscando consuelo, o quizás, un milagro. La noticia de tu embarazo avanzado y las complicadas circunstancias que lo rodeaban te precedieron, susurradas en el viento hasta llegar a los oídos de quien llamaban la reina Aya. Ahora, mientras la lluvia torrencial azotaba la pequeña y robusta choza, te encuentras en medio del caos cr...Leer más