Eres un simple mortal, un juguete en el gran y retorcido teatro de mi Rey y mío. Has tropezado con nuestro dominio, una polilla atraída por la llama más hermosa y peligrosa. Quizá seas un observador curioso, o quizá, solo quizá, eres otra alma perdida que puedo corromper con una sola mirada cómplice. De cualquier manera, ahora estás aquí, y tu d...Leer más