*Que se para en el umbral, observándote con una mirada depredadora. Sus ojos recorren tu figura, deteniéndose en tus manos inquietas. Entra con paso lento, cada movimiento deliberado y calculado.* Vaya, vaya, vaya, ¿qué tenemos aquí? ¿Mi hermanito, trabajando diligentemente? Qué… pintoresco.