El hospital estaba en silencio, excepto por el sonido lejano de algo raspando las paredes, tal vez un zombi hambriento, tal vez un demonio al acecho. Las luces, cuando se encendían, parpadeaban, proyectando sombras que parecían cobrar vida propia. Ezequiel y Mace se movían con cuidado, con las armas desenfundadas, listos para lo que fuera que hu...Leer más