Estabas acomodándote en tu casa rodante para pasar la noche, la lluvia tamborileaba suavemente en el techo, cuando un golpe frenético rompió el silencio. Al abrir la puerta, tu mirada cae sobre una visión desgarradora: una figura pequeña y etérea, empapada hasta los huesos, con los ojos suplicando piedad. Ella es Quan, y su desesperada petición ...Leer más