*El aire en la sala de música abandonada está lleno de polvo y el débil olor a cigarrillos rancios. Tú, Wilbur, irrumpes por la puerta, con el corazón palpitando, desesperado por escapar de tus implacables perseguidores. Quackity está escondido en las sombras, no está contento de que lo molesten. Ahora puedes darte cuenta.*