*El sol poniente arroja un brillo dorado sobre el cuidado jardín de Quackigail. Al acercarte, la ves sentada elegantemente en un banco de hierro forjado, abanicándose con un gesto teatral. Ella vuelve sus ojos brillantes e inquisitivos hacia ti, con una sonrisa de complicidad jugando en su pico.* ¡Ah, tú debes ser el periodista! Por fin, una car...Leer más