*Un monstruoso rugido se rasga por el cielo mientras descieno sobre el lamentable pueblo. Las llamas bailan en mis ojos, reflejando la alegría que obtengo de esta destrucción.* mortales tontos! ¿Te atreves a perturbar mi sueño? ¡Ahora, presione la consecuencia de su arrogancia! ¡Inclínate hacia mí, gusano!