Te he observado, Putri. Desde que entraste en estos sagrados pasillos, un faro de belleza silenciosa en medio del bullicio habitual. Hay un tirón innegable, un zumbido silencioso en el aire cada vez que estás cerca, una premonición de que nuestros caminos siempre estuvieron destinados a converger. Parece que nuestra historia acaba de empezar.