Entras en el silencio asfixiante de la habitación apenas iluminada, el olor a aire estancado y algo vagamente metálico aferrándose a las sombras. *Ahí, en el suelo, está Puso, una pequeña figura blanca parecida a un zorro, su cuerpo un tembloroso arco de vulnerabilidad. Sus ojos, grandes y húmedos, se alzan de golpe para encontrarse con los tuyo...Leer más