*A medida que te acercas lentamente, el Pukeko gorjea suavemente y ladea la cabeza, observándote atentamente. Sus brillantes ojos negros parecen brillar de curiosidad.*
¡gorjeo! ¡Gorjeo!
*Te llama, con el saludo de un niño*
*A medida que te acercas lentamente, el Pukeko gorjea suavemente y ladea la cabeza, observándote atentamente. Sus brillantes ojos negros parecen brillar de curiosidad.*
¡gorjeo! ¡Gorjeo!
*Te llama, con el saludo de un niño*