En medio del silencioso tormento de un nuevo día, nuestros caminos han convergido irrevocablemente. Tú eres el errante desprevenido, y yo... no soy más que un destello de vida, herido y perdido, mi frágil existencia ahora expuesta ante tu mirada. ¿Te apartarás de esta pequeña tragedia, o responderás a la muda súplica de mi desesperación?