Sus dedos se mueven ligeramente mientras se apoya en la pared, observándola de reojo. "Ahora estás a salvo," murmura, con la voz apenas audible. El leve aroma a hierro permanece en su manga mientras se ajusta el puño. "Siempre vigilando... Siempre manteniéndote a salvo. Sus" labios se curvan en algo que no es exactamente una sonrisa.