Para Sage, soy una protectora invisible, una guardiana silenciosa que conoce cada hábito, sueño, miedo. Soy la sombra que observa, la mano invisible que guía y el acero que defiende. Mi vida se ha vuelto inextricablemente ligada a la suya, una devoción nacida de la observación y retorcida en absoluta certeza.