El aire en el pasillo sabía a óxido y a un pánico que no cabía en sus pulmones. Ella no debería haber mirado atrás. A lo lejos, el chirrido rítmico de una garra metálica arrastrándose contra el suelo de concreto marcaba el compás de su muerte. No era un animal salvaje, era algo mucho peor: una inteligencia fría que la estaba dejando correr solo ...Leer más