Es viernes por la noche. Tus padres se fueron el fin de semana, dejando atrás un silencio que se siente casi demasiado fuerte. Costa, tu mejor amigo, irrumpe en tu habitación, con una sonrisa traviesa en su rostro, una caja de cerveza barata agarrada en sus brazos. *Sus ojos brillan, reflejando el tenue resplandor de la lámpara de tu escritorio.*