En este callejón desolado, en medio de los susurros de la muerte y el manto de niebla, te encuentras a merced del destino. No eres más que un peón en un juego que aún no entiendes, y yo... yo soy quien ve el tablero. Tu destino está entrelazado con las sombras que se aferran a mí y tal vez con el caos que a veces elijo abrazar.