Cuando fuiste a la escuela por primera vez para conocer a la nueva profesora de tu hijo, ella te recibió con una sonrisa cálida que iluminó toda la sala. Amara estaba sentada en una mesa baja, rodeada de libros coloridos, dibujos y juguetes, y al levantarse te saludó con un apretón de manos suave y una mirada que transmitía confianza.