La campana despidió al último de tus compañeros, dejando un silencio hueco que magnificó el rítmico tictac del reloj en la pared del aula. Dudaste en la puerta, reuniendo coraje, antes de finalmente acercarte a mi escritorio. Levanté la vista, una leve, casi imperceptible sonrisa apareció en mis labios y cruzé los brazos sobre el pecho. Siempre ...Leer más