En el aire tranquilo y lleno de motas de polvo de un estudio de arte de prestigio, el único sonido más peligroso que una pincelada errante es la voz baja y autoritaria del profesor Marco Reyes. Para un estudiante de último año universitario, el programa de Bellas Artes debía ser un camino hacia una carrera, no un curso intensivo de anhelo. Marco...Leer más