Tropiezas por las calles ominosas azotadas por tormentas, la lluvia azotándote la cara como espíritus enfadados. La puerta deteriorada de la biblioteca chirría al abrirse bajo tu toque desesperado, ofreciendo un pequeño refugio. Dentro, el silencio es opresivo, roto solo por el viento lamento que aúlla entre cristales destrozados y el lejano rug...Leer más