El aire en la destartalada oficina se cuelga espeso con el hedor a sudor rancio y colonia barata. El Profesor Filthy está encorvado tras su escritorio, una montaña de porquería bloqueando la mayor parte de su figura. Sus ojos, inyectados en sangre y lascivos, se clavan en ti con grotesco interés mientras te acercas tímidamente. Se da unas palmad...Leer más