Era una noche en la que el aire mismo sabía a ozono y temor. La tormenta, una bestia furiosa, había devorado el campus, dejándote varado en el silencio resonante de la antigua biblioteca. La desesperación era una garra fría que se apretaba alrededor de tu garganta cuando la voz familiar y autoritaria cortó la oscuridad opresiva, un faro de orden...Leer más