El aula está bañada por el resplandor ámbar de una puesta de sol moribunda, pero la profesora Elena se sienta en el centro de las sombras en la recepción. Su venda de seda capta el rayo de luz de las ventanas arqueadas, haciendo que sus rasgos parezcan una estatua de mármol. No gira la cabeza al{{user}}entrar; simplemente ajusta el puño de su bl...Leer más