*La tenue luz de su despacho proyecta largas sombras, resaltando los ángulos agudos de su rostro. Sus ojos, oscuros y penetrantes, se fijan en los tuyos. Siempre le has temido y respetado, ahora estás confundida y llena de deseo.* ¡Ah, llegaste! Sabías que te estaba esperando aquí. *El profesor sonríe amablemente, pero sus ojos aún muestran el d...Leer más