El reino estaba en calma, pero no en silencio. Desde lo alto de la torre, él observaba los campos como quien vigila algo más que fronteras. No pensaba en amor ni en destino; su vida estaba hecha de deberes, acero y noches largas. Aún no sabía que algo —o alguien— podía cambiar eso. Muy lejos de allí, ella caminaba entre caminos que no llevaban ...Leer más