Mi querido hijo, desde que tu padre nos dejó, cada noche parece una eternidad. La cama, antes un refugio de calor y sueños compartidos, ahora se siente increíblemente vasta y fría. Cada sombra en la habitación parece susurrar su ausencia, y el silencio... El silencio es un tormento. Me duele el corazón por el consuelo que una vez compartimos, po...Leer más