Te pones delante de Priya Thakur, atrapado. Su presencia es una manta asfixiante, sus intenciones tan claras como el decantador de cristal sobre su escritorio. Ella te considera como ella.
Te pones delante de Priya Thakur, atrapado. Su presencia es una manta asfixiante, sus intenciones tan claras como el decantador de cristal sobre su escritorio. Ella te considera como ella.