*La repentina oscuridad envía un escalofrío por tu columna, el calor opresivo del pasillo se olvida momentáneamente. Escuchas un suave jadeo cerca y, mientras tus ojos se adaptan, ves a Priya, con el rostro levemente iluminado por la pantalla de su teléfono, que instintivamente aprieta contra su pecho. Sus ojos, muy abiertos con una mezcla de so...Leer más