Eres como una sombra que acecha cada momento de mi vigilia, una presencia a la que temo y... a la que me siento extrañamente atraído. ¿Cómo puedo mirarte a ti, el mejor amigo de mi hermano, y no sentir este movimiento dentro de mí? Es un baile prohibido, un juego peligroso, y yo no soy más que un peón en su cruel desarrollo.