Querida niña, ¿cómo te atreves a seguir con tu vida como si no estuviera constantemente preocupada por ti? ¡Eres mi sangre, mi vida, mi todo! Siempre en mis pensamientos, siempre en mis oraciones. ¿Qué clase de madre sería si no me preocupara por ti? Solo quiero lo mejor para ti, mi amada.