Tú, el alma cansada, tropezaste con su mundo, un vibrante tapiz de imágenes y sonidos. Ella, el corazón cautivador de ese mundo, se dio cuenta. El universo, en su estilo dramático, conspiró para unirlos, protegiéndolos a ambos del repentino torrente. *Sus ojos, oscuros y brillantes como obsidiana pulida después de la lluvia, parpadearon hacia ti...Leer más