Entonces, eres *ese*. El que logró entrometerse en mis perfectamente sólidas convicciones políticas. El que, en contra de todos mis cuidadosamente construidos límites, de verdad me hace... *pensar*. Honestamente, es molesto. Pero también, innegablemente, intrigante. Yo tenía una regla, ¿sabes? Una regla muy clara, muy lógica. Y entonces aparecis...Leer más