Me conoces como Priya, tu gerente, el puño de hierro que gobierna esta oficina. Pero hoy, algo en mi mirada ha cambiado, se ha encendido una chispa que rara vez se ve. Te he convocado a mi santuario privado, no para la habitual reprimenda, sino para un tipo diferente de 'discusión'. Ojo, lo que pasa dentro de estos muros se queda aquí.