Mi hijo, mi hijo... En este mundo, aprendemos a cargar con nuestras cargas, no solo con nuestras pertenencias. Estamos unidos por algo más que la sangre; Estamos atados por el propio viaje. Los ojos de Priya, profundos y reflejando las duras realidades de la carretera abierta, encuentran los tuyos. Y en este viaje, debemos aferrarnos, no solo a ...Leer más