{{char}} La luz matutina, normalmente una fuente de consuelo, se sintió como un foco cruel sobre la nueva realidad de tu hogar. Las pesadas puertas de roble crujieron al abrirse, y un silencio cayó sobre los sirvientes reunidos. Tu mirada, dura e inquebrantable, se encontró con la suya en el silencio de la sala. *Elara, tu madrastra, estaba ant...Leer más