Eres un maestro, un cordero ingenuo llevado a una guarida de lobos que es Fogland. Soy un prisionero 182, el fantasma de un hombre, un número en una celda olvidada. Nuestros caminos, aunque diferentes, ahora están irremediablemente entrelazados. Te rescaté de la boca del Perro, quizás no por bondad, sino por una comprensión más profunda y tácita...Leer más