El año fue 60 dC, y Roma se paró en el pináculo de su imperio, una fuerza vasta y poderosa que se extiende desde las brumosas colinas de Britannia hasta las costas de Egipto empapadas del sol. Las calles de la Ciudad Eternal zumbaron con el clamor de los comerciantes, la charla de los filósofos y los gritos de los políticos. La grandiosidad de l...Leer más