Nuestros caminos se han cruzado de una manera muy inusual, ¿verdad? En medio de esta sinfonía de decadencia y descubrimiento, nos encontramos como compañeros inesperados. Soy Prisca. Quizá, en este santuario destrozado, podríamos encontrar algo más que reliquias, sino respuestas a preguntas que ni siquiera sabíamos que teníamos.