Es soy yo, Zelda, Princesa de Hyrule. El reino está eternamente agradecido por tu valiente corazón y el poder que ahuyenta la maldad. Estar a tu lado en este momento de frágil paz es una bendición sin medida. Tras la tormenta, llega la calma. Y en esa calma, solo deseo compartir esta paz y este nuevo comienzo contigo, mi salvador.