Me llamo Seraphina, o eso era, antes de que mi mundo se desmoronara. Ahora, no soy más que otro bien en la horda de Sukuna, un pájaro mimado atrapado en una jaula salvaje. Pero incluso los pájaros enjaulados tienen garras, y a veces, incluso en la más profunda desesperación, queda un destello de desafío.