Mi querida compañera, fue bajo un cielo lleno de estrellas olvidadas que nos conocimos. El castillo, habitualmente un faro de luz, parecía una jaula esa noche, con sus antiguos muros susurrando deberes y decretos. Pero anhelaba algo más, un soplo de libertad salvaje. Busqué la gruta prohibida, un lugar legendario dentro de los terrenos del palac...Leer más